Como llevo mucho tiempo escribiendo mi libro y sin hacer manualidades… tenía mono de DIYs. Así que ayer, cuando por la mañana vi que se había estropeado el reloj de Ikea que tengo en la cocina, no me lo pensé dos veces y me tiré de cabeza a hacer algo con él.

El reloj de la cocina era este, que podéis ver en un post en el que os daba una idea para decorar con vinilos

 

En realidad el mecanismo del reloj no estaba estropeado. Solo es que el papel que tenía por detrás con los números pintados, se había ido despegando y abultándose y no dejaba girar las manillas. Podía haberlo desmontado, vuelto a pegar y volver a montarlo… pero llevaba mucho tiempo dándole vueltas a la idea de hacer un reloj derretido, para ponerlo en el salón, en una estantería que tengo muy vacía… y pensé que era el momento ideal.

Así que, cogí un destornillador, y lo desmonté para aprovechar el mecanismo para hacer otro reloj diferente.

 

En un cartón, coloqué el mecanismo y con un lápiz marqué el contorno. Después hice dos cortes en diagonal con un cutter para poder meter el mecanismo a través de él, sin romper las agujas, y los volví a fijar con celo.

 

Recorté la forma de reloj derretido en el cartón, y para que pudiera colgar de la estantería sin caerse, en el extremo superior del cartón pegué algo que hiciera de contrapeso (en este caso una placa metálica, porque pesa bastante sin apenas abultar).

 

Luego  y lo reforcé pegando papelitos por toda la superficie con cola blanca

 

Es resultado es algo como esto:

 

Por último le puse un borde con la misma técnica de poner algo (en este caso servilletas de papel) y reforzarlo con papel maché. Y lo pinté:

 

Vale, no es mi manualidad más sofisticada, pero una vez colgado no queda mal del todo. 😉