Cuando este verano hice la reforma del piso y laqué las puertas de blanco, pensé que era una pena volver a ponerles las manillas doradas tan horrorosas que tenían antes (tengo un serio problema de odio hacia las cosas doradas):

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Me planteé comprar unas nuevas de color acero (las manillas simples son bastante baratas), pero me fastidiaba bastante tener que comprar manillas nuevas para toda la casa después de todos los gastos que ya he hecho, hacer agujeros nuevos en las puertas (porque lo normal es que los agujeros no cuadren de unas manillas a otras), etc.
Y de repente pensé: ¿Y si las pinto con pintura en spray?

En uno de los viajes que hice a Brico-Depot en busca de materiales, aproveché para preguntarles por la pintura en spray. Y entre las diferentes pinturas en spray que tenían vi la de forja.
¡¡Me encanta la forja!! ¡¡Me parece que le da a todo un toque mucho más elegante!!

Como solo valía 8,95€ el bote, ni me lo pensé.

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La chica encargada de la sección me avisó de que la pintura en spray mancha bastante, y me dijo que pusiera un cartón grande detrás de donde fuera a pintar… así que metí las manillas en una caja grande para que la pintura se dispersara lo menos posible por los cuatro costados, me puse una mascarilla de papel (imprescindible para pintar con pintura en spray si no quieres intoxicarte en el intento), y me puse a la tarea.

Así quedaron la caja, y las manillas:

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¡¡Menudo cambio!!
Me encanta ese toque rústico que le da a todo la forja.

 

Yo nunca había usado pintura en spray, pero es muy fácil de usar, es mil veces más rápida de aplicar que la pintura con brocha, cubre mejor, y deja un acabado impecable. Lo único malo es que (por lo menos esta) huele muuuy fuerte, y después de darla, tenía que dejar la habitación ventilándose toda la tarde. Pero ¡¡el resultado merece la pena!!

Entre lo feliz que estaba con mi descubrimiento de lo fácil que es pintar con spray, y lo chula que queda la forja… me vine arriba y empecé a querer pintar más cosas de forja (no tengo medida ni mesura).

Unos días antes de pintar las manillas, había encontrado una bruja que me regaló mi madre cuando me mudé a mi anterior piso. Ella quería comprarme una bruja de cerámica chula (ella tiene muchas en su casa) pero no encontró ninguna (ya sabéis que eso suele ir por modas: una época se llevan las brujas y hay miles, y otras se dejan de llevar y no ves ni una). Así que solamente pudo encontrar esta, que es de plástico y es horrible.

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Bueno, pues ni corta ni perezosa, metí la buja en la caja, le di una rociada con el spray… y el resultado es este:

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Jajajaja. Quedó guay.
De hecho luego la utilicé para decorar el baño una vez terminada la reforma, porque pegaba muy bien con el resto de la decoración (podéis ver todas las fotos de la reforma completa del baño en el post: “Reforma del baño con poco presupuesto“).

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¡¡Es que todo mola mucho más con forja!!

No os digo más que me emocioné tanto con la pintura en cuestión que me puse a buscar por toda la casa, más cosas a las que darles con el spray: los herrajes de un mueble que restauré para darle un toque oriental, unos pies de las lámparas que ya no me gustaban, un florero… (¿os he dicho ya que no tengo medida ni mesura?).
Cuando llegué toda feliz con una remesa de objetos diversos para meterlos dentro de la caja (incluido un cofrecito y un ramo de flores)… le dije a mi madre (que había venido a ayudarme):

  • ¿Oye, has visto el spray de forja? Yo juraría que lo dejé encima de estos periódicos…
  • Te lo he escondido hasta que vuelvas a la cordura… porque veo que a este ritmo le vas a terminar dándole forja hasta a la taza del desayuno.

¿¿¿A qué edad exactamente dejan los padres de esconderte los juguetes cuando mejor te lo estás pasando???
:-(